ORIGEN DEL CANARIO DOMÉSTICO
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Gadifer de La Salle
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En
efecto, durante el reinado de Juan II de Castilla este monarca encarga a los
caballeros normandos Juan de Bethencourt i Gadifer de La Salle la empresa de
anexionar las llamadas «islas afortunadas» a la corona de Castilla.
Fue Juan de Bethencourt quien exportó
los primeros ejemplares. Cuando éstos llegaron al continente europeo. Juan II
de Castilla sería pues uno de los primeros europeos poseedores de canarios.
En un segundo viaje, Bethencourt envió ejemplares a Francia, como presente para la reina Isabel de Baviera, esposa de Carlos VI.
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Enrique II de Castilla
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En adelante, y durante el siglo XV, el canario fue ave de lujo en las cortes europeas.
Cuando los españoles iniciaron la conquista de las Islas Canarias en 1474, les debió llamar la atención su canto , sin embargo no fueron los primeros, los nativos de las islas ya los tenian en sus jaulas.
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Juan de Bethencourt |
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Isabel de Baviera
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A
pesar que los monjes tuvieron el monopolio del canario,
desde un principio,la historia nos cuenta otra versión
también muy posible ya que tras el redescubrimiento de las Islas Canarias, por
la Corona Española, se abrió un importante comercio mercantil.
Es en el siglo XVI cuando se organiza la caza y exportación sistemática.
Entre cazadores isleños especialistas y
navegantes holandeses y españoles, se establece un próspero comercio y se
inician las rutas que distribuirán por casi toda Europa los canarios cantores.
A principios del siglo XVI, Flandes y España peninsular son los principales centros receptores de canarios.
A partir de los puertos españoles se inicia la
difusión hacia Italia, que pasa a ser un importante centro de aclimatación,
especialmente en la zona templada de Alto Adigio, desde donde la ruta comercial
continúa hacia Alemania.
En cuanto a la situación en las islas originarias, parece ser que a mediados de ese siglo se habían formado ya las primeras organizaciones de criadores. A partir de este momento deja de confiarse exclusivamente en la caza, cobrando importancia la reproducción y cultivo doméstico de la especie.
En el siglo XVI, el canario era ya un ave doméstica
que comenzaba a reproducirse fácilmente en cautividad, y en cuanto a su
comercialización y difusión por Europa, Gran Canaria enviaba ejemplares
fundamentalmente a la España peninsular y a Flandes, La Palma surtía a los
avicultores franceses y Tenerife enviaba un buen número de ejemplares a las
islas Británicas.
Los primeros criaderos importantes, desde el punto de vista
industrial, se organizan en Flandes, Alemania y Norte de Italia.
Comienzan por
ser explotaciones de tipo familiar, pero, en algunas zonas, pueblos enteros se
dedican a la nueva industria.
Por circunstancia de las guerras entre
España y Flandes impulsan la emigración de numerosas familias flamencas hacia
las islas Británicas.
Con ellas penetró el canario en forma
masiva, para diversificarse poco a poco en razas, hoy conocidas como «inglesas».
Flandes trabajó en las primeras variaciones de color,
mientras que Alemania, Francia, los Países Bajos y España trabajaban
fundamentalmente en lo que se refiere a la selección del canto. Habría que
esperar al siglo XIX para que los criadores belgas llegaran a conseguir los «canarios
ruiseñor», maravillosos cantores que darían origen a los actuales Waterslager,
y para que en las montañas del Harz se formara la variedad Roller, cantores a
pico semicerrado de suma melodiosidad que en España fueron tradicionalmente
conocidos como «canarios flauta».
En cuanto a nuestra raza cantora por
excelencia, el canario «Timbrado Español»,
tiene fijado su origen como raza
muy recientemente, ya que se remonta a los últimos cuarenta-cincuenta años, si
bien, desde antiguo, se seleccionaban los mejores cantores entre las primitivas
cepas, se denominaba «canarios del país». De aquellos legendarios «canarios
del país» proceden directamente los actuales Timbrados Españoles.